Llega la noche. Todo oscuro, te tumbas en la cama. De fondo esa canción. No quieres pensar en nada, pero los recuerdos vienen, uno tras otro. Charlas hasta las tantas, risas, llamadas de teléfono, miradas, mil y una locuras, infinitas cosas... Es ahí cuando te das cuenta de las cosas, de lo que había y lo que queda ahora, de lo mucho que ha cambiado todo.
De repente una lágrima recorre tus mejillas. "Pero si eran buenos tiempos", piensas. Quizá sea ese el motivo por el que me tengo que pintar una puta sonrisa día tras día, por las cosas que ya no están, por esas cosas que echo tanto de menos, por los recuerdos. Bonita, preciosa palabra verdad? Pero también triste, muy triste. Significa momentos perfectos, inolvidables, únicos. Significa que no van a volver, son meros recuerdos.
Es ahí cuando te das cuenta de las cosas, de lo que has aprovechado y estás orgullosa por ello, y de lo que a su vez te arrepientes de no haberlo apreciado tanto como lo harías ahora.
Hazme un favor, y sobre todo haztelo a ti mismo... Aprovecha lo que tienes, puede que mañana lo pierdas y te arrepientas durante toda tu vida.
Apagas la música e intentas dormir con la almohada empapada de lágrimas, lágrimas que llevaban un recuerdo muerto.

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